Dos prostitutas madres prostitutas

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Empezando porque, de las chicas del Santa Fe, apenas una conocía de la existencia del proyecto de ley radicado el viernes pasado. También me recordaron que, a diferencia de la imagen general que suele estructurar estos proyectos de ley, las formas como se ejerce el trabajo sexual son diversas: Estas son las cinco grandes preocupaciones de este grupo de mujeres frente a la posibilidad de que multen a sus clientes y los efectos colaterales que podría conllevar el proyecto de ley:.

Como dice Josefa, que lleva dos años trabajando como prostituta: Nos joden es a nosotras. Esa preocupación, compartida por casi todas, empieza con la incertidumbre sobre qué otras alternativas laborales reales habría para las mujeres que dependen del comercio sexual para sobrevivir. Laura, de Furia Diversa y Callejera, lo condensa con contundencia: El proyecto de la representante Rojas parte de otra premisa: Pero, la pregunta queda abierta: Y esa es la sensación general de todas: De hecho, dos dijeron que les preocupaba que por esa multa el negocio terminara volviéndose clandestino y con cada vez menos regulaciones.

Laura lo resume así: Nadie piensa en la demanda real de sexo. Esta es la gran preocupación de todas: Cómo le van a comprobar a usted, con evidencias, que a usted se la estaban comiendo. Mariela, una compañera suya, lo reforzó con risas: Los mecanismos de control sobre todas las actividades sexuales que multaría la ley, de ser aprobada, todavía son inciertos.

Sino que van a decir: Lo sabe Cristina, que ejerce su trabajo de forma itinerante en diversos puntos de Chapinero: Y Juliana, otra de las chicas del Santa Fe, lo enuncia de forma muy cruda: Como si no culiaran. Laura coincide en la existencia de ese escenario potencial: Es solo ponerse una cita y ya, que pase lo que sea. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija.

En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren. De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos. A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia.

La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación. Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado.

Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje.

Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables. Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar.

El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa.

Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial.

Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme. Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta.

La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos.

Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida.

Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres.

Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro.

Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí. No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma.

Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión. Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años. Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía.

Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval.

Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una.

Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

Todas se muestran preocupadas por la situación del sector. Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores. Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias. Nuestra llegada es bien recibida.

Les damos condones y lubricantes y folletos. Olimpia, la cubana, se presenta a todas diciendo:. Si necesitas abogado, médico, llama a este teléfono.

Después buscamos por la zona a una menor que alguien ha visto durante los días pasados. Siempre que ven a una menor, avisan a la policía porque cerca de ella hay, casi con toda seguridad, alguien que la controla. De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones. No damos con ella. En la ronda de San Antonio, las prostitutas se cuentan por decenas.

Todas se quejan de la falta de trabajo. Muchas llevan tres o cuatro horas sin hacer un solo servicio. Olimpia saca el móvil y llama a alguien.

dos prostitutas madres prostitutas Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento. Acudió a la cita con su hija, Salma, de seis años, e iba vestida con una camiseta negra y ancha, que le llegaba hasta los prostitutas asiaticas barcelona prostitutas transex, unos pantalones pirata y unas zapatillas deportivas con calcetines blancos. La crítica ha de servir siempre para aprender: Y fue la fe lo que ayudó a la mujer a recomponerse y a encontrarse consigo misma y con Dios. Siento rabia y dolor, pero no trato de intervenir sobre sus vidas.

La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería. Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola. Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer.

Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma. Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza.

Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes.

El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde. Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano. Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo.

En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas.

Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren.

De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos. A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia.

La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación. Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas.

Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje. Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente.

Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa.

Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme.

Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire.

Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida.

Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Logró, con mucho esfuerzo, salir de aquella pesadilla. Ha escrito tres libros sobre el tema, incluido uno que lleva por título "Ninguna mujer nace para puta". BBC Mundo habló con ella. Lo creo firmemente, estoy convencida de ello. Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen, nos convierten en putas.

Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento.

Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé. Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece….

En ciertos condados de este estado , la profesión se encuentra legalizada desde el año Ella se traslada al prostíbulo durante un par de semanas al mes, permaneciendo el resto del tiempo en su hogar de la costa este.

Los ranchos del sexo. Miles de clientes acuden a ellos cada año protegidos por la legalidad y el desierto que los rodea. A las ocho, como le ocurre a cualquier madre, toca llevar a los niños a la escuela.

La alarma del despertador se sutituye por el timbre que convoca a las trabajadoras a acudir al requerimiento de un cliente. La protagonista de esta historia decide llamar a su actual novio. T y yo nos conocimos a través de una cita de Tinder en Nueva Jersey.

Acabamos pasando varios días juntos. El sexo era alucinante y me fue hechizando con su acento de Oklahoma y su humor travieso. Es inteligente, todo un caballero, y ya desde el segundo día me sentí tan a gusto con él que le acabé contando a qué me dedicaba. Una vez a la semana, las trabajadoras del prostíbulo tienen que pasar un reconocimiento médico de enfermedades venéreas.

Un doctor se desplaza hasta el local para efectuarlo. Ella quiere ser abogada. Me matriculé en una facultad del Sur y me especialicé en periodismo y comunicación. Pensé que me iba a convertir en la futura estrella de los medios. La tarde es también el momento para los preparativos del mayor momento de actividad laboral que surge con la caída del sol: Adoro esta parte de mi rutina.

Me hace sentirme como si fuera una actriz. Les recuerdo que un pene no tiene gluten, y se ríen.

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